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sábado, 11 de enero de 2025

A través de la escritura - 4ta parte

 Traduciéndome a mí misma

Resumiendo, en las últimas publicaciones he estado hablado sobre el proceso de escritura (en términos generales) y publicación del libro A través del hielo , mismo que originalmente redacté en inglés.

Entonces, una vez completado en esta lengua y habiendo pasado esta historia por todos los cambios mencionados anteriormente, llegó el momento de pasarlo a mi lengua materna, inspirada por una convocatoria que me abría las puertas para formar parte de las publicaciones de Ediciones Alborismos 2023. 

La primera dificultad radicó en que ya había visualizado toda la historia, desde sus orígenes, en inglés, por lo que me encontraba con varias frases que para mí no sonaban o daban "ese sabor" que tenían en su versión original. Tuve que dejar mi mente de "autora" de lado y concontrarme en la "traductora". Desde este punto de vista fue más sencillo y aún así había momentos en los que me encontraba con múltiples opciones para cambiar ciertos segmentos y le daba varias vueltas antes de tomar una decisión. 

Digamos que factores de formación que contribuyeron a la versión final fueron (y en ese orden):

  • un diplomado en cine y una licenciatura en comunicación
  • una maestría en escritura creativa
  • una especialidad en traducción
  • ser docente de idiomas, en especial de español como lengua extranjera
No es que me haya formado o estudiado en ese orden, sino que las habilidades aprendidas y/o desarrolladas gracias a cada uno de ellos pasó por mi mente para apoyarme y salirme de posibles trabas, seguir adelante con la historia, con la escritura y finalmente con su traducción.

En especial en aquellos momentos en los que no quería soltar una frase original, o me encontraba demasiado indecisa con una traducción, recordé que: desde la traducción, puede haber muchas versiones, lo importante es transmitir el mensaje original; así como, desde la docencia de idiomas, yo misma como maestra siempre les hago hincapié a mis alumnos en que tienen muchas opciones para expresar lo mismo, que elijan la que ellos quieran, lo importante es que entiendan y a su vez ellos sean comprendidos.

Sin embargo, tomando en consideración que yo misma era la autora del texto original, y que, de nuevo, éste había sido desarrollado en inglés, me percaté de que con la mente ahora en español podía realizar algunas aportaciones. No me refiero a cambiar radicalmente frases con algo "muy hispanizado" sino a que pensando de otra manera (en español) podía agregar detalles que al estar pensando en inglés no había considerado.

De esta forma, considero que el trabajar la versión en español completó la historia original, se realizaron algunos cambios que pasé a su vez a la versión en inglés, por lo que ambas versiones terminaron siendo complementarias entre sí, por lo que no diría que una u otra es la versión original, sino que ambas son originales.


jueves, 9 de enero de 2025

A través de la escritura - 3era parte

 Trabajando en otra lengua

Me parece que olvidé mencionar que esta historia la llevé a cabo en inglés, desde sus orígenes. Resulta que, para empezar, buscar un lugar donde pudiéramos encontrar un lago congelado, me llevó al norte, lo que me llevó a elegir un país donde se hablara esta lengua, así que desde que mi historia tenía formato de guion cinematográfico había sido escrita en inglés.

Y casualmente la convocatoria que me llevó a terminar la historia, aquella de cuento, también se encontraba en inglés, por lo que así la desarrollé y completé.

Esto no fue tan sencillo, pues si a uno pueden surgirle múltiples dudas al elegir palabras en su lengua nativa, no solamente surgen más dudas sino limitaciones con una segunda o tercera lengua.

Curiosamente en mi vida he leído más libros en inglés que en español, de eso no tengo duda, pues me han regalado bastantes desde el 2009, posiblemente, y otros los he adquirido por encontrarlos en esta lengua. Pero para mí nunca ha sido suficiente leer para aprender a escribir, constantemente requiero hacer consulta, en un sentido lingüístico me parece que soy mucho más auditiva. 

En fin, me apoyé de recursos que encontré a la mano, el internet siempre es útil para realizar consultas más profundas aunque nunca se comparará con el apoyo humano.

Una vez terminado mis seis capítulos, o historias cortas, le pedí ayuda a varios amigos, tanto para que me comentaran la historia misma, como si encontraban errores para corregir, pero ninguno de ellos era nativo del idioma. Y, tristemente, el apoyo de amigos y familiares nunca será viable para aspectos "profesionales". Solamente recibí respuesta de unos de ellos, y se enfocaron en corrección gramatical, realmente poco comentaron las historias. Aquellos que decían apoyarme mucho o tardaron muchísimo en leer el libro ya publicado o hasta la fecha siguen sin hacerlo y la falta de apoyo de tus seres queridos puede ser muy desmoralizante.

Un comentario, una vez que el libro ya está hecho, no es muy útil para mejorarlo, pues ya no se puede cambiar, a menos que decidas realizar una nueva edición, cosa que no conviene mucho a menos que contenga cambios más significativos.

Sin embargo, y con todo y esta travesía, la oportunidad de publicarlo para ser realmente adquirido tanto en formato digital como físico, se dio más adelante.

Una de las herramientas que encontré para motivarme a escribir de manera activa, fueron las convocatorias. Es verdad que había decidido rechazar la convocatoria de cuento, pero revisar otras y las posibilidades en las mismas de cada una de mis historias, me permiten tener una fecha "meta" para tenerlas listas, y sucedió que revisando estas convocatorias, quedé suscrita a una editorial y con ello recibí por correo una para publicar un libro en 2023.

Vino a mi cabeza entonces que, de hecho, ya tenía una historia completa que pudiera publicar, parecía cumplir con los requisitos de extensión excepto por un pequeño detalle: el idioma. Esta convocatoria era en español...

Continuará... 😊

miércoles, 30 de octubre de 2024

A través de la escritura - 2da parte

 Del monstruo de Frankestein a una novela corta

Elegí esa idea, de entre todas las que tenía en el momento, porque di con una convocatoria para cuento, y, a pesar de haber considerado esa idea originalmente para guion (medio o largometraje), dado que aún no la tenía tan desarrollada, sabía que podía concentrarme en la parte central y dejarlo como un relato breve.

Pero mi mente cinematográfica me llevó a agregar y agregar y agregar cosas, cosas que probablemente no eran necesarias para la idea central, que aportaban para que todo tuviera sentido, pero más que nada al autor.

Además, me percaté de que había un límite de palabras para participar en dicha convocatoria, y que me había excedido ya por mucho.

Decidí entonces quitar de aquí y de allá, editar ciertas oraciones, reducir contenido y...

Era un caos. Ya no se parecía en nada a la historia que quería contar; parecía una serie de parches de información de distintas historias.

Así pues, tomé la decisión de olvidarme de la convocatoria y regresar a mi idea original, manteniendo el formato narrativo, sin regresarme al guion.

Quité toda la información que había estado agregando en las últimas semanas, y ajusté y acomodé de nuevo las ideas más completas, sin limitar mi número de palabras.

Pero algo me inquietaba... las vocecitas de los otros personajes. Los personajes principales de la historia original eran Ellie y Rigel, pero al indagar más sobre de dónde venían y cómo habían llegado ahí, habían surgido unos cuantos más que aunque se mencionaran vagamente en la historia de los protagonistas, me resultaba difícil eliminar para siempre.

Fue entonces cuando tuve una nueva idea: dejar esas otras "historias" como cuentos también, pero mantenerlos a la vez como capítulos de una historia más extensa. El detalle está en que cada una de esas historias anexas, tenían a sus propios protagonistas y sus propias temporalidades; mientras una historia duraba apenas unas horas, otras duraban meses, y las historias se intersecaban en distintos momentos, lo cual me dificultaba darle un orden cronológico a la "novela" completa. Fue por ello que al final opté por un orden aparentemente aleatorio, donde el lector pudiera elegir qué leer primero, qué después.

En realidad intenté ir retomando a uno de los personajes de la historia anterior y en la siguiente conocer la respuesta a esa pregunta ¿cómo llegó ahí? conforme me parecía sería interesante para mí como lectora. Después de todo, en formato impreso siempre habrá un orden (por más que uno sugiera elegir el propio).

De este modo, hubo todavía trabajo en cada una de las historias, de manera individual, y verificando congruencia con el resto de las historias. El monstruo de Frankenstein en el que se había convertido el "relato corto" cobró nueva vida con el nuevo formato, sin tener que sacrificar las partes que ya habían sido trabajadas, en cambio, se afinaron con la belleza de no tener límite de formato ni extensión.



lunes, 28 de octubre de 2024

A través de la escritura - 1era parte

A TRAVÉS DE LA ESCRITURA

Cómo todo comenzó 

En abril del año pasado publiqué mi primer libro, una novela corta de suspenso: A través del hielo

Apenas vio la luz, me encontraba con unas ganas enormes de contarle a alguien sobre mi proceso de escritura, pero no podía hacerlo hasta que alguien lo hubiera leído.

A casi dos años de su publicación oficial, y aprovechando la temporada Halloween-Día de muertos, quise aprovechar la oportunidad para realizar una cuenta regresiva hacia la promoción de una oferta especial para dicha historia y fechas.

Comencemos por el principio. ¿Siempre quise escribir un libro?

En realidad, escribir es algo que siempre me gustó, desde que aprendí a hacerlo. Recuerdo que de niña escribía mis pensamientos y creaba historias, algunas ilustradas, otras en formato de historieta y tantas más en formato de novela, que nunca crecieron más allá de unos capítulos de introducción. Aún así, ser escritora nunca fue algo que me pasara por la cabeza. Pensaba en crear historias y ya, sin necesidad de compartirlas, algo así como el dibujo y la pintura, que igualmente me han acompañado desde niña.

Entonces, ¿cuándo cambié de parecer?

Para no alargar la historia, confieso que eso de crear historias fue algo que paulatinamente fue creciendo en mi cabeza. Creo que parte de la razón fue el simple hecho de crecer, el que como niños grandes, adolescentes y posteriormente adultos, nos limiten las posibilidades de jugar, y físicamente ya no sea algo bien visto, que nos lleguen a limitar constantemente y en ocasiones incluso regañar. No así en nuestros pensamientos.

Alguna vez lo comenté con mis hermanas, y confesaron que ellas también lo hacían: jugar en la cabeza, en nuestra mente. Pero eso de crear historias donde uno vive distintas aventuras es una cosa, crear personajes que vivan todo tipo de situaciones es otra, y una cosa llevó a la otra como un paso lógico y natural, hasta llegar al punto de tener varias historias que crecía a la par de mí, algunas más que otras.

Llegó el punto en que comencé a sentir que eran tantas ideas que necesitaba sacarlas de mi cabeza, que me pedían casi a gritos que las dejara salir. Eso fue lo que me hizo tomar la decisión, dejarlas salir.

Curiosamente, teniendo tantas ideas creciendo durante años, la mayoría incompletas, fue la idea que tenía más reciente la que decidí tomar para el primer intento. Surgió en una de tantas ocasiones en las que salí a caminar en la noche. Me llegó a la mente la idea "y si un hombre cayera al agua tras romperse el hielo de un lago congelado, ¿lo podría sacar una mujer?" Lo visualicé, lo vi  factible sabiendo cómo acomodarse (más vale maña que fuerza) e indagué sobre qué haría después la mujer. Lo intentaría ayudar, era una buena persona, no querría que él muriera congelado.

Pero, ¿qué clase de mujer llevaría a su casa a un extraño? ¿Qué le daría la confianza de acogerlo sin sentirse amenazada?

Y el resto es historia, historia que continuaré en las siguientes partes :) 



domingo, 28 de enero de 2018

El celular mató a Superman

El celular mató a Superman

Conforme comenzaron a surgir las comunicaciones portátiles, la necesidad de las mismas y el rezago de las fijas se volvieron más fuertes.

No pasó mucho tiempo antes de que los teléfonos públicos comenzaran a ser olvidados y, con ello, se redujeran las cabinas telefónicas.

Clark, ¿dónde has de cambiarte? Sin cabina no hay capa: 
¿identidad descubierta? ¿o capa olvidada?

El celular venció a Superman

Cuando ante una llamada de auxilio se recurrió a marcar desde el mismo y no se esperó a que el héroe apareciera por sí mismo.

No hay necesidad de superhombre, cuando se tiene al superphone
entrego mi ubicación con GPS y recurro a un llamado vía aplicación.

Sin súper oído, sin súper visión; adiós amigo, el móvil te venció.

El celular acabó con Superman

Para evitar accidentes, dijo la tripulación, apaguemos todos 
nuestros telephones.

Pero mientras distraídos todos con Snapchat continuaban, la telefonía móvil
la ruta reajustaba.  

Hubo un accidente y sólo se compartió, una selfie no clara 
durante la caída del avión.

¡Es culpa tuya! La gente se manifestó, 
¿dónde estaba súper cuando todo sucedió?

El celular derrotó a Clark

Cuando en lugar de leer los reportajes de Kent, impresos en el diario, 
se leyeron algunos chismes en Twitter publicados.

No bastó con intentar, a su versión digital la prensa escrita llevar.

Aún en Facebook la gente prefirió optar, por reducidas a memes 
las versiones mirar.

El celular terminó con Clark

Así terminó Lois, apegada al supertodo, menos a Clark, menos al hombre. 
No volvió a cruzar mirada y mucho menos palabra.

Detrás de las gafas quedó Kent perplejo, ¿cómo es mejor compañía 
un aparato, que un hombre compañero?

El celular sustituyó a Superman

Cuando el héroe comenzó a ser olvidado y se le puso capa al smartphone

Smart mató a Súper
…y phone al hombre.

-Argy Blue

jueves, 18 de enero de 2018

Volver a Comenzar

¿Y si la historia cambiaba de nuevo?

No habría esperanza de volver a regresar.

Lo hecho, hecho estaba. Y si se era incapaz de recordar aquello que ya había sido previamente establecido, 
sin encontrar registro alguno de dichas acciones, por llamarlas de algún modo, 
sería imposible volver.

¡¿Volver?!

¿Qué significaba aquello, de cualquier forma?

Al final seguía sin establecerse, después de todo.

¡¿Qué comienzo?!

 ¡¿Qué inicio?! 

Si de todas formas nos encontramos en cero. La neutralidad total, sin un antes o un después. 
¿Qué sería, entonces, eso de volver?

Volver a nada, si no había un inicio.

Iniciar. ¡Basta! ¿Por qué complicar las cosas?

Iniciemos, entonces. 
Un cero. Ahí, justo donde nos encontramos. 
A continuación… el uno, por supuesto. Ahí ya es algo, ya podemos volver…

 ¿A comenzar? 

¿¿Cómo??

En el inicio no hay vuelta, no hay un algo más atrás. 
No existe eso de “volver a comenzar”.

Sé franco.
 No tienes algo, 
estás en cero, 
entonces comienza, 
pero no digas que “volverás a comenzar”. 

Comienzas una cosa, entonces otra, y quizá otra… y una más, 
pero todas distintas. No hay vuelta atrás.

¿Dónde está aquél inicio que no has de encontrar?

No me mientas, que no existe eso de “volver a comenzar”.

-Argy Blue